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Ensalada de pimientos asados para comer con las manos

Ensalada de pimientos asados envuelta en una fresca hoja de lechuga.

¡Hola gamberros! Llega el sol y el buen tiempo, nuestro carácter cambia y, también, nuestra forma de comer. Por eso, cuando el Mercado de Santo Domingo celebró la III Feria de Hostelería en la que cada local creó un pincho para el mercado yo quise hacer lo propio enfocándolo en estos maravillosos días de sol que nos quedan por delante y, por supuesto, en los productos del mercado. En esta ocasión, voy a ofreceros como pincho una ensalada. Sin embargo no es una ensalada convencional, mi propuesta se puede comer usando únicamente las manos. Vamos a utilizar como base una hoja de lechuga y en su interior vamos a encerrar una tradicional y sabrosa ensalada de pimiento asado. Es una receta que yo he pensado teniendo como referencia los pinchos pero imaginadlo como entrante… GENIAL ¿no? ¡Os voy a confesar que también es una excusa para comer con los dedos! ¡Jajjajaj! Venga, no seáis tímidos, confesadlo, a vosotros también os gusta comer con las manos. ¡LO SABÍA! Bueno gamberros, vamos a cocinar.

Ensalada de pimientos asados para comer

con las manos

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 pimiento morrón grande
  • 4 hojas de lechuga grandes
  • 1 cebolleta fresca
  • 1 ajo
  • 1 puñado de piñones
  • Queso emmental
  • Vinagre de Jerez
  • AOVE (Aceite de oliva virgen extra)
  • Sal
  • 4 cebollinos

Modo de elaboración:

Comenzaremos asando nuestro pimiento morrón. Lo lavamos bien, lo secamos y lo ponemos en una fuente de horno. Le echamos un chorrete de aceite de oliva virgen extra, sal y lo metemos al horno previamente calentado a 230 grados durante 30 minutos más o menos. El truco para saber que el pimiento está asado es que la piel se queda negra en tramos. Eso no significa que esté quemado, debajo nos encontraremos su suculenta carne roja en perfectas condiciones. Una vez saquemos el pimiento del horno, lo cubrimos en la propia bandeja con papel plástico. De esta manera luego será más fácil pelarlo. Una vez se temple el pimiento, le retiramos la piel, el tallo y las pipas. Os recomiendo pelarlo sobre la bandeja para que caigan ahí todos los jugos del pimiento que luego formarán parte de nuestra vinagreta. Una vez pelado lo cortamos a tiras con las mismas manos y lo reservamos. Colamos el jugo que ha soltado el pimiento y lo ponemos en una ensaladera. Montamos este caldo con una cantidad generosa de aceite con ayuda de unas varillas o de un tenedor. Le incorporamos sal y unas gotas de vinagre de Jerez. Podéis echarle la cantidad de vinagre que más os guste a vosotros, yo en esta ocasión he optado por darle sólo un toque de acidez. Terminaremos nuestra vinagreta con un ajo majado.

 Pondremos el pimiento que teníamos cortado en tiras dentro de la vinagreta para que se vaya macerando. Podemos utilizar ya el pimiento pero os aconsejo dejarlo de un día para otro para que esté verdaderamente espectacular.

Por otro lado cortaremos la cebolleta muy finamente (Yo he usado una mandolina) y la metemos en un bol de agua con hielo. La finalidad de este paso es eliminar el posible picor de la cebolleta y dejarla bien crujiente. Mientras nuestra cebolleta se da este bajo de hielo, lavamos bien las hojas de lechuga y las secamos teniendo cuidado de no romperlas. Sólo nos queda escaldar brevemente el cebollino en agua hirviendo para que se vuelva flexible y manipulable y tostar los piñones.

Ya tenemos preparados todos los ingredientes que forman parte de nuestra receta. Ahora toca la parte divertida. Le cortamos a la lechuga la parte final de la hoja (el troncho) que resulta crujiente y no es flexible. Ponemos una cantidad generosa de nuestra ensalada de pimientos, un poco de cebolleta (que habremos secado previamente), unas lascas de queso y piñones. Envolvemos la parte posterior de la hoja en forma de paquete y dejamos el otro lado abierto tal y como aparece en la foto. Lo atamos con el cebollino. Por supuesto hay muchas formas de envolverlo así que os dejo libertad para que seáis creativos. Yo he terminado el plato con unas cuantas flores comestibles para que tenga un aspecto todavía más rústico. Recordad que siempre que utilicéis flores deben ser comestibles, no vale cualquier flor.

Por supuesto, la vinagreta que queda en el fondo del bol después de poner los pimientos se sirve en un recipiente pequeño para que la gente le eche más si le apetece. Bueno, gamberros, ya veis que con unos cuatro ingredientes básicos se pueden hacer recetas súper ricas como esta y con aspecto muy interesante, ¿os animáis a hacerla?

¡Que aproveche gamberros!

Ensalada de pimientos asados envuelta en una fresca hoja de lechuga.

 

Salt&Pepper

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