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Flores de calabacín rellenas

¡Hola gamberros! Hoy os traigo una receta absolutamente deliciosa que probé por primera vez en Italia y que, desde entonces, hago todos los años por estas fechas. La receta de hoy son unas flores e calabacín rellenas. Puede parecer complicado encontrar flores de calabacín pero lo cierto es que hay en muchas fruterías donde se pueden encargar. En cuanto las probéis por primera vez vais a alucinar porque tienen un sabor increíblemente delicado, sutil y maravilloso. En esta ocasión las vamos a rellenar de queso del Roncal y tomate seco y las vamos a freír pasadas por una ligerísima tempura. De esta manera estarán muy crujientes por fuera y melosas en su interior… ¿cocinamos?

Flores de calabacín rellenas

 Ingredientes para 4 personas:

  • 16 flores de calabacín
  • 1 tarrina de queso de untar
  • 1 cuña de queso del Roncal
  • 6 tomates secos de buena calidad
  • 1 puñado de aceitunas negras sin hueso
  • Harina para tempura
  • Agua muy fría
  • AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra)
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración de la receta:

Comenzamos lavando muy delicadamente las flores. Tened cuidado porque se rompen con facilidad. Son muy frágiles pero ahí reside el secreto de que sean tan ricas.

El segundo paso es elaborar el relleno de las flores. Ponemos en un bol el queso de untar y le incorporamos una buena cantidad de queso del roncal rallado. Cortamos los tomates secos y las aceitunas negras muy pequeñitos y lo incorporamos a la mezcla de queso. Le damos un golpe de pimienta negra. En esta ocasión no le añadimos sal porque tanto el queso de untar como el queso del Roncal o los tomates secos, tienen un punto de salazón.

Abrimos los pétalos de las flores con mucha delicadeza y las rellenamos con nuestra crema de quesos, tomate seco y aceitunas. Yo me suelo ayudar de una manga pastelera. Una vez rellenas las flores, las cerramos y veréis como mantienen la forma.

Por otro lado vamos a hacer la tempura para freír las flores. Mezclamos la harina para tempura con agua muy fría. Debe quedar una consistencia muy ligera para que nape las flores pero que se transparente. Para conseguir la textura deseada os recomiendo introducir una cuchara en la tempura y observar en el dorso si tiene  la consistencia que queremos.

Ponemos un aceite al fuego y cuando alcance los 180 grados, bañamos las flores en la tempura y las freímos. El contraste entre la tempura muy fría con el aceite muy caliente provocará que se cree un rebozado crujiente y muy rico. Una vez las flores tengan un tono dorado, las sacamos a un papel absorbente y retiramos el exceso de grasa que pueda tener. Les añadimos un poso de sal marina.

Os recomiendo coméroslas muy calientes. Veréis que es un bocado absolutamente delicioso. Ya me contaréis qué os parece.

¡Que aproveche gamberros!

Salt&Pepper

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