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¿Cómo es la croqueta perfecta?

Dos croquetas de jamón sobre un plato blanco.

Las croquetas son, sin ninguna duda, uno de los productos que más pasiones despiertan en nuestro país. Cuando pensamos en este dorado manjar enseguida lo asociamos a los amigos, a la fiesta, a la familia, a la mágica hora del vermut… Las croquetas no son solo una comida, tienen muchas implicaciones emocionales difíciles de explicar. ¡Todo el mundo adoramos las croquetas!

Sin embargo hoy nos vamos a poner filosóficos y nos vamos a hacer la pregunta que está conmocionando España… ¿Cómo es la croqueta perfecta? Hoy os voy a dar las claves de esta dilema filosófico que a muchos os está quitado el sueño.

¿Cómo es la croqueta perfecta?

Empanado: Lo primero que entra en contacto con nuestra boca cuando nos comemos una croqueta es el empanado. Aquí comienza la diferencia. El empanado debe estar dorado y crujiente. El crunch del rebozado despierta las papilas gustativas y es un verdadero placer en contraste con un interior bien cremoso.

  • Temperatura: Para conseguir un efecto “¡WOOOOOW!” es imprescindible freír las croquetas en un aceite bien caliente. Os recomiendo usar un termómetro de cocina y esperar a que el aceite alcance los 175-180 grados. Os garantizo que vuestras croquetas saldrán bien crujientes. Personalmente utilizo aceite de oliva porque puede alcanzar altas temperaturas sin echarse a perder y es mucho más saludable.
  • Cantidad: Es importante freír las croquetas poco a poco. Nunca debemos llenar más de un tercio del volumen del aceite. De esta manera evitaremos que la temperatura del aceite descienda bruscamente y engrase el empanado.
  • Papel absorbente: No os olvidéis de colocar las croquetas recién fritas en un papel absorbente para eliminar la grasa sobrante. Es un truco sencillo pero tremendamente efectivo.
  • Pan rallado: No debéis tener miedo de aportarle textura al rebozado de vuestras croquetas. Además del clásico pan rallado fino hay otras opciones como es el panko (Pan rallado japonés), el pan rallado grueso, pan de centeno o integral rallado, frutos secos, semillas o incluso pan de gambas triturado. Sed creativos, divertíos aportándoles texturas alucinantes a vuestras croquetas perfectas.

Bechamel: ¿Existe algo más delicioso en el mundo que una bechamel cremosa que se deshaga en la boca y que contraste con nuestro empanado crujiente? Lo sé, cuando la bechamel está blanda es más complicado moldear las croquetas pero personalmente opino que merece la pena.

  • Textura: Es importante que la bechamel no quede como la rodilla de una cabra porque entonces dará igual el empanado, dará igual el sabor, será una croqueta mediocre. Yo utilizo una proporción de 100 gramos de harina por 1 litro de leche pero ya sabéis que es importante el tiempo que dejáis reducir la bechamel. Retiradla de la sartén cuando tenga una textura algo más blanda que la que os gustaría que luego tuviera vuestra croqueta.
  • Ingredientes: Yo soy partidario de utilizar siempre productos de primera. Una buena harina, mantequilla rica y leche entera de calidad marcarán la diferencia.
  • Sabor: Lo principal es eliminar el sabor a harina cruda. Hay dos pasos importantes que debéis seguir para eliminar este desagradable sabor. El primero es tostar pacientemente la harina en la mantequilla antes de incorporar la leche y el segundo es dejar cocer la bechamel una vez hecha unos minutos para acabar de deshacernos de ese molesto sabor.
    • Sabores creativos: Todos conocemos las maravillosas croquetas de jamón o de pollo pero, gamberros, hay un mundo de sabores esperándoos ahí fuera para incorporar a vuestras croquetas. ¡Sed creativos! Casi todos los sabores son “croquetables”. Personalmente me apasionan las croquetas de verduritas. Y no os olvidéis que la leche que vas a utilizar para la elaboración de las croquetas se puede infusionar con huesos de pollo, jamón o el sabor que os apetezca para darle a nuestras croquetas un plus de sabor que dejarán a nuestros invitados locos de amor.

Si seguís todos estos consejos os aseguro que conseguiréis una croqueta que será fruto del deseo de todos los que la prueben. Transformemos una tradicional croqueta en una dorada herramienta para el placer… ¿Te atreves?

Salt&Pepper

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