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StreetXo. El éxtasis de los sentidos

¡Hola gamberros! Aprovechando mi estancia en Madrid he ido a StreetXo de Dabiz Muñoz, el hermanito pequeño de DiverXo o mediano si contamos con StreetXo Londres. El local parece una taberna japonesa de un futuro no muy lejano. El metal, el plástico y los colores vivos dan personalidad a un local con carácter donde la cocina ocupa el lugar central. Los comensales nos sentamos en una barra que rodea los fogones. El crepitar de las brasas, el fuego del wok y las comandas lanzadas al aire te sitúan en un mercado en pleno Bangkok. El agradable bullicio de los camareros y cocineros vestidos con camisas de fuerza se complementa con música tecno que te hace sentir en un mundo paralelo.  La imagen dura del local contrasta con el trato familiar y cercano de todo el equipo de StreetXo. Comenzamos la aventura con dos cócteles que hacen que se nos dilaten las pupilas y que comencemos a introducirnos en el onírico mundo de Dabiz.

DiverXo Líquido

Es un cóctel cítrico y seco con un marcado sabor a jengibre. Excita las papilas gustativas y provoca que estés receptivo a los sabores que vienen a continuación.

Cóctel ¡Qué viva México cabrones!

¡Es como beberse México! Tequila, jalapeños, queso cheddar y sal del gusano del mezcal. Amo este cóctel. Cuando lo estoy probando me viene una idea a la cabeza: “Dabiz Muñoz es un provocador y me gusta”.

Efectivamente, esta idea que surgió con el primer trago sería el hilo conductor de esta experiencia de sabores extremos, adictivos y canallas.

Dumpling pekinés. Oreja confitada y hoisin de fresas. Alioli y pepinillo.

El camarero monta el plato ante nosotros. En la base coloca la salsa hoisin de fresa con una estética grafitera. Simboliza la sangre de Dabiz y la pasión que les transfiere a sus platos. Luego pone los dumplings que tienen una ligerísima masa sedosa y crujiente y están rellenos de pato y verduritas.

Sobre ellos descansa una oreja crujiente, alioli, cebolleta fresca y pepinillos encurtidos. Los sabores son intensos pero equilibrados. Éste es uno de esos bocados con los que no puedes contener un gemido de satisfacción.  ¡Delicioso!

Lasaña koreana de wonton y vaca vieja gallega con shitakes. Tomates escabechados picantes. Bechamel de cardamomo.

La lasaña está hecha con pasta wonton lo que le da todo el protagonismo al relleno. La carne tiene un sabor poderoso y muy rico y se matiza de una manera casi mágica con la bechamel de cardamomo. Los tomates escabechados le aportan frescor al plato y la salsa picante tiene una pegada muy interesante. Como colofón lleva una lámina de pasta wonton frita y rota ante el comensal dándole un divertido toque crujiente. Creo que es uno de los platos más sabrosos que he comido jamás.

Caballa “frita al revés” con pimienta Sichuan, huevas de trucha y ponzu cítrica. Ajoblanco peruano y papas moradas fritas.

La caballa la fríen al momento ante el comensal, y la sirven con un caldo de ponzu con un agradable cítrico, huevas de trucha y un ajoblanco con chipotle que le da mucha gracia al plato.

Está coronada con unos chips de patatas moradas crujientes. Es un plato lleno de encanto que recuerda a los  platos de pescado tailandeses. Está increíblemente delicioso. Tiene un equilibrio perfecto, es un plato exótico, canalla pero muy elegante.

Saltado peruano de presa a la robata y aliño de mojito… Crema de ají amarillo.

La presa se deshace en la boca dejándote en el paladar recuerdos de ají, de mojito y de salsa de carne muy reducida que despierta los jugos gástricos. Viene acompañada de cilantro y de  unas láminas finísimas y crujientes de patata huancaína. Impresionante este plato que cambia a cada bocado lleno de sabores que bailan en la boca de una manera sorprendente.

Zamburiña ahumada con mantequilla echire, kimchee casero, cremoso de coco y salsa XO.

Me encantó la manera en la que las zamburiñas se deshacían en la boca llenando el paladar de matices ahumados, picantes, cremosos, frutales… Deliciosas hasta el punto de no poder explicar el por qué. Sutil, elegante, gamberra, atrevida… En el momento en el que probé la primera zamburiña cerré los ojos para intentar recordar todos esos sabores maravillosos en mi boca.

Dabiz hace una cocina única, con personalidad y un estilo inconfundible.

 StreetXo no es un restaurante, es un mercado futurista donde los sentidos se desatan, los sabores alcanzan un nivel superior, los pies se mueven a ritmo de tecno, las sonrisas se escapan, los platos se comparten o, incluso, se comen con la mano. StreetXo no es un restaurante, es un concepto, es una forma de vida, una mirada nueva y refrescante hacia la gastronomía.

 

Salt&Pepper

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