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Cheesecake de calabaza sin horno

¡Hola gamberros!

A veces, después de la noche de Halloween abrimos el frigorífico y lo tenemos lleno de restos de calabaza. Podríamos hacernos una rica crema de calabaza pero después de unos días comiendo lo mismo este plato pierde magia. Hoy os voy a proponer una deliciosa receta alternativa  con la gran calabaza como ingrediente principal. La verdad es que yo no he tenido excedentes de calabaza pero esta mañana en el Mercado de Santo Domingo me he encontrado con estas preciosidades en el puesto de Frutas y Verduras Zabalza.

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Este puesto rebosa encanto. Las frutas y las verduras las trae, cada día, el patriarca de la familia directamente de su huerta. Una huerta con un bagaje de 100 años y con un producto excelente abastece cada día el puesto del mercado. De la huerta al mercado. Este tipo de historias son las que me enamoran del mercado. Podría haberme quedado hablando con Maite, la tendera, de historias de huerto y mercado durante horas pero hay que ponerse a currar.

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Ya os he adelantado que iba a hacer una receta alternativa y… dulce. Hoy vamos a hacer una tarta de queso y calabaza. Puede que os suene raro pero os doy mi promesa de gamberro que está realmente deliciosa. Bueno, me voy a por la mandarra que ha llegado el momento de currar.

Cheesecake de calabaza sin horno

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Ingredientes:

  • 1 Kg de calabaza
  • 200 g de queso de untar
  • 100 g de nata líquida
  • Especias (canela, nuez moscada y clavo)
  • 100 g de azúcar
  • 7 hojas de gelatina
  • 200 g de galletas María
  • 25 g de cacao amargo
  • 50 g de mantequilla
  • Mermelada de calabaza- Ver receta.

Vamos a comenzar preparando la calabaza. Esta verdura contiene mucha agua por lo que es recomendable asarla pero si no os apetece encender el horno está la opción de cocerla o de hacerla al vapor. Yo he optado por hornearla. Se pela, de corta en láminas y se coloca en una bandeja de horno. Se hornea a 180 hasta que la calabaza esté dorada y blandita. Aunque se puede hornear a trozos más grandes o incluso entera, al asarla laminada conseguimos una mayor superficie tostada. Los azúcares naturales de la calabaza se caramelizan y le aportan un agradable sabor a frutos secos. Cuando esté aún caliente, la trituramos con la batidora. Le incorporamos las hojas de gelatina previamente hidratadas y las deshacemos en la crema de calabaza caliente. Una vez estén bien disueltas le incorporamos las especias en la cantidad que a vosotros os guste más, la nata líquida, el azúcar y el queso de untar. Lo reservamos.

Para hacer la base trituramos las galletas María y las mezclamos con el cacao y la mantequilla derretida. Distribuimos esta mezcla en la base de una tartera previamente forrada de papel de hornear y lo metemos un par de minutos al congelador.

Cuando nuestra crema de calabaza esté fría, la vertemos sobre la base de galleta y reservamos la tarta hasta el día siguiente en el frigorífico.

La gelatina hará su función, el queso crema cogerá cuerpo y dará lugar a una tarta muy elegante de queso. Tiene un punto otoñal, casi festivo.

Para terminar podéis cubrirla con mermelada de calabaza y unos fideos de caramelo. Si no tenéis mermelada de calabaza, podéis optar por una mermelada de naranja o experimentar con una que os apetezca.

¡Espero que os guste!

¡Que aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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