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Sopa de chocolate blanco con tartar de fresa y rosas: El principito

¡Hola gamberros! Hay grandes obras literarias por el mundo pero muy pocas que realmente te conmuevan y te acompañen a lo largo de tu vida. Sin ninguna duda, El principito de Antoine de Saint-Exupéry es una de esas creaciones mágicas e inmortales que se te quedan grabadas en la piel. Esta novelita corta que hace de la metáfora su principal baza y que bordea elegantemente la prosa poética es una de mis obras favoritas. Es humilde, sin pretensiones pero increíblemente sensible y realista. Aborda las principales preguntas de la vida de una manera sencilla y verdadera. Es muy fácil dejarte seducir por esta obra maravillosa, descarnada pero inocente.

Además, El principito, posee una cualidad única. Es una obra que cambia según la edad con la que la leas. Los matices y los significados van aflorando según tu madurez por lo que se recomienda leerla cuando eres un niño, en tu etapa de adolescente y cuando eres adulto. Yo, personalmente, recomiendo leerla muchas más veces. Es un verdadero placer.

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Imagen extraída de http://mujer.starmedia.com/gente/famosos/top-10-cosas-que-no-sabias-sobre-principito.html

Yo quería homenajear una de mis novelas (novela corta en realidad) favoritas retratando en un plato la manera en la que la obra cambia según la edad y las experiencias del lector. Por ello he pensado en una sopa de chocolate blanco, que me recuerda a los sabores de la infancia. Es una sopa de sabores dulces y amables, con alguna especia como la canela y el anís que huelen a hogar y a niñez. Estos sabores relativamente planos e inocentes se complican con el tartar de fresa y rosas. El tartar aporta aromas y sabores ácidos que le dan complejidad al plato. Los sabores se vuelven más adultos a la vez que homenajeo a la rosa de El principito. Las rosas siempre aportan sofisticación a los platos. Además marida perfectamente con el resto de los sabores aportando una profundidad deliciosa. El plato acaba de “volverse adulto” con un gel de limoncello que introduce los amargos y una textura interesante y atrevida. Es un plato que va creciendo como El principito y que, juega con el dulce, el ácido y el amargo como la propia obra.

Os recomiendo probar este postre gamberro, divertido y delicioso acompañando la lectura de El principito. Descubriréis que los sabores y la novela van de la mano de una manera muy especial. Hoy toca cocinar literatura… ¿te animas?

Sopa de chocolate blanco con tartar de fresa y rosas

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Ingredientes para 2 personas

Para la sopa de chocolate blanco:

  • 200 g de chocolate blanco
  • 300 ml de leche entera
  • 1 yogur griego
  • 1 cucharada de queso de untar
  • 1 rama de canela
  • 1 anís estrellado
  • Cáscara de limón (sin la parte blanca)
  • 1 pizca de sal

Para el tartar de fresa y rosas:

  • 250 g de fresas de Mendigorría
  • 1 cucharada de vinagre suave de manzana
  • 1 cucharada colmada de azúcar
  • 1 cuharada de agua de rosas
  • 1 pizca de sal
  • Medio vaso de limoncello
  • Xantana

Para emplatar:

  • 4 physalis
  • 1 rosa de pitiminí ecológica (para uso comestible)

Elaboración de la sopa de chocolate blanco:

La sopa de chocolate blanco es muy fácil de hacer e increíblemente deliciosa. Vamos a empezar aromatizando la leche. Ponemos la leche a calentar con la canela, la peladura de limón y el anís. Cuando empiecen a salir burbujitas en la superficie se retira del fuego y se deja enfriar tapando la superficie con un plato. De esta manera la leche se infusionará y nuestra sopa tendrá los agradables aromas de la canela, el anís y el limón. Una vez tengamos el líquido frío, lo colamos y lo volvemos a llevar a ebullición. Ponemos en un bol el chocolate blanco cortado muy fino junto con la cucharada de queso de untar. Cuando la leche esté caliente la vertemos sobre el chocolate y el queso. Esperamos unos segundos y lo batimos con las varillas. Comprobaréis que el chocolate y el queso se deshacen obteniendo una mezcla sedosa y aromática. Incorporamos a la mezcla un yogur griego que desengrasará el chocolate blanco y le aportará acidez a nuestra sopa y una pizca de sal que hará resaltar el resto de los sabores. Refrigeramos la sopa. Es recomendable consumirla muy fría.

Elaboración del tartar de fresas y rosas

Empezamos cortando las fresas en cubitos. Las ponemos en un bol y les añadimos el vinagre y el azúcar. Lo refrigeramos durante 2 horas más o menos. El resultado es increíble. La textura de la fresa cambia y tanto los sabores como los aromas de las fresas aumentan. Una vez transcurrido el tiempo de reposo le añadimos el agua de rosas. Tened cuidado con el agua de rosas. Os recomiendo irla añadiendo poco a poco. Si en lugar de agua de rosas utilizáis esencia, echadle solo unas gotas.

Vamos a añadirle un toque gamberro a nuestro tartar. Ponemos el limoncello en un recipiente, le añadimos una cucharadita de xantana y lo turbinamos con la batidora. A medida que lo vamos batiendo, el licor va gelificando e incorporando unas preciosas burbujas en su interior. Coronaremos el tartar con este gel.

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Presentación del plato

Ponemos en el fondo de un plato el tartar con ayuda de un aro y un physalis. Coronamos el tartar con el gel de limoncello y terminamos con unos pétalos de rosa de pitiminí.

Resulta un plato increíble, lleno de sabores y de sensaciones. Ésta es mi particular interpretación de El principito. ¡Estoy desenado de que lo probéis!

¡Que aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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