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Alcachofas con oleo-miel de bacalao

¡Hola gamberros! Hoy voy a hacer un homenaje a uno de mis restaurantes favoritos de Pamplona: el Restaurante Rodero. Está regentado por el chef Koldo Rodero y abalado por una brillante Estrella Michelín. Siempre, sin excepción, comer en el Rodero implica un viaje por las sensaciones y los sabores. Es, simplemente, una experiencia. Últimamente ando enamorado de uno de los platos de Rodero, las alcachofas con oleo- miel de bacalao. Me tiene loco. Es espectacular. Me resulta un plato delicioso, amable, elegante, sofisticado y, a pesar de ser innovador, desprende un reconfortante calor de hogar. Hoy he sido valiente y he versionado este platazo. Espero estar a la altura de tamaña receta.

Alcachofas con oleo-miel de bacalao

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Ingredientes

– 600 g. de kokotxas de bacalao en salazón
– 3 dientes de ajo
– 1 guindilla
– Agua fría
– 200 g. de aceite de oliva virgen extra
– 1 cucharada de miel
– Sal
– 8 alcachofas
– Perejil

Lo primero que vamos a hacer es desalar las kokotxas. En un bol grande con agua fría introducimos las kokotxas. Tardan en desalarse alrededor de 24 horas. En este tiempo hay que cambiarles el agua 3 veces.

Colocamos el aceite en una cazuela baja de doble fondo y doramos los ajos laminados junto con la guindilla. Cuando tengan un color bonito, los reservamos en un bol. Al enfriarse toman la consistencia de un chip y quedan crujientes y muy agradables.

Bajamos la temperatura del aceite e incorporamos las kokotxas. Las sofreímos durante 3 minutos más o menos y retiramos la cazuela del fuego. Cuando el aceite esté templado sacamos las kokotxas y las reservamos para más adelante. Ayudándonos de unas varillas o de un colador meneamos bien el aceite para que vaya emulsionando. Yo suelo ir jugando con las temperaturas, tengo el fuego encendido y voy poniendo la cazuela sobre él a intervalos cortos para que se mantenga la temperatura. Una vez esté medianamente ligado, le añadimos una cucharada de miel e incorporamos las kokotxas. Seguimos meneando el pil pil hasta que la salsa tenga la consistencia adecuada. Al añadirle la miel es posible que haya que rectificar de sal.

Las alcachofas vamos a cocerlas de la manera tradicional. Para limpiarlas, acordaos de poneros guantes porque se ennegrecen las manos y es muy difícil quitar esta coloración tan fea. Les retiramos las hojas exteriores hasta llegar a las hojas más blancas. Se les corta la parte superior y se pela la parte inferior junto con el tallo. Yo os recomiendo que las peléis a conciencia hasta quedaros, únicamente, con el corazón. A medida que las vayamos pelando las vamos dejando en un cuenco con agua y abundante perejil para que no se oxiden. Las cocemos en agua hirviendo con sal. El tiempo de cocción depende de la alcachofa. Id comprobando si la alcachofa está cocida o no con la punta de un cuchillo. No las dejéis demasiado blandas que pierden mucha gracia.

Incorporamos las alcachofas al oleo-miel de bacalao. Como colofón final espolvorearemos abundante perejil picado y colocaremos los chips de ajo. Comprobaréis que el resultado es verdaderamente genial. Por cierto, comprad un par de barras de pan porque con esta receta el pan desaparece. ¡Jjajaj! ¡Está claro que no es un plato de dieta y que esta salsa deliciosa hay que untarla! ¡Jjajaja! ¡No hay discusión que valga!

¡Ya me contaréis!

¡Que aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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