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Sopa minestrone con pesto de rúcula y nueces

¡Hola gamberros! En estos días fríos de invierno no hay nada mejor que llegar a casa y encontrarte una buena sopa al fuego. Ya sé que hay mucha gente que piensa que las sopas son aburridas pero nada más lejos de la realidad. Hay infinidad de recetas de sopas realmente atractivas y muy interesantes. Y, sobretodo, tienen ese punto gamberro que tanto nos gusta. Ya sabéis que soy un apasionado de la cocina italiana. Hay tantas recetas de sopa minestrone como mammas hay en Italia. Yo os voy a enseñar la que más me gusta. Es una sopa divertida, aromática, reconfortante, deliciosa. Además, me recuerda al verano en la Toscana a pesar de ser una receta de otoño-invierno. Reconozco que hago muchas veces esta receta, no sé, tiene esa magia de hacerte sentir calidez, de hacerte sentir agustito. A ver si a vosotros también os produce ese efecto.

Por supuesto, os animo a que utilicéis las verduras que a vosotros más os gusten, que cambiéis el pesto por otro diferente o a comerlo sin él, a probarla con un poco de pollo… ¡SED CREATIVOS! 🙂

Sopa minestrone con pesto de rúcula y nueces

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Ingredientes
Para la sopa:
– 1 cebolla
– 1 calabacín
– 2 zanahorias
– 1 docena de alubias verdes
– ½ pimiento rojo
– 1 rama de apio
– 1 puerro
– 1 hoja de laurel
– Caldo de verduras o agua
– 2 puñados de pasta corta
– Sal
– Aceite de oliva
Para el pesto:
– 1 taza de nueces peladas
– 1 bolsa de rúcula
– Parmesano
– 2 ajos
– Sal
– Pimienta
– Aceite de oliva

Bueno, gamberros, vamos a practicar nuestro corte a cuchillo. 🙂 Cortamos en brunoise (en cuadrados pequeñitos) la cebolla, el calabacín, las zanahorias, las alubias verdes, el pimiento y el puerro. Lo ponemos en una cazuela con el aceite muy caliente y lo doramos. La verdura no tiene que estar hecha, simplemente tostada porque luego va a cocer. Se le incorpora el caldo de verduras o de agua. Echad la cantidad que a vosotros más os guste Yo no le suelo echar mucha porque me encanta la sopa bien espesa. Salamos. Se le incorpora el laurel, la rama de apio y la pasta fresca que nosotros hayamos escogido. Yo he utilizado ditaloni fresco, es una especie de macarrón cortito. Pero nuevamente os animo a que seáis creativos con la elección de la pasta. Hay una gran variedad. Cuando la pasta esté al dente, retiramos la sopa del fuego y rectificamos de sal. Lo acompañamos de una buena cantidad de pesto. Yo suelo poner el pesto en un cuenco para que el comensal se eche más si le apetece.

Este pesto es mi favorito peor podéis hacer el que más os guste. Si cambiáis el fruto seco por otro distinto el resultado será completamente diferente. Lo mismo ocurre con la hierba utilizada. Si en lugar de rúcula le añadís menta quedará un pesto con un aroma y un sabor completamente distinto.

Hacer esta salsa es muy, muy sencillo. Colocamos todos los ingredientes del pesto junto con dos cucharadas de agua en una picadora y lo turbinamos hasta obtener una pasta. Podemos dejarlo con la consistencia que nosotros queramos añadiéndole más o menos agua y aceite. También se puede hacer en un mortero. Esta salsa es realmente deliciosa y le da un punto muy especial a nuestra sopa. Le echamos una buena cucharada de pesto al minestrone bien caliente. Al contacto con el calor, los aromas se desprenden y el parmesano funde creando una mezcla realmente especial. A mi me encanta. Por supuesto, el pesto que os sobre lo podéis usar de salsa para unos macarrones.
Espero que os guste esta sopa fantástica. Probadla y me lo contáis, ¿vale?

¡Qué aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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