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Croquetas de carne guisada. ¿Qué hacemos con las sobras?

¡Hola gamberros! A menudo, a lo largo de estas fiestas, nos encontramos con sobras de comida con las que no sabemos qué hacer. Estamos acostumbrados a comer croquetas de jamón o de pollo pero la realidad es que se pueden hacer croquetas de absolutamente todo. Además, resultan unos aperitivos deliciosos en cualquier momento. En mi casa no hay comida o cena de Navidad que no venga precedida por un buen plato de croquetas.

Es cierto que hacer croquetas es muy laborioso pero están tan buenas que merece la pena. Yo suelo hacer grandes cantidades de croquetas para luego colocar la mitad en una bandeja y congelarlas. Cuando estén congeladas se pueden quitar de la bandeja y meter en bolsas. De esta forma siempre tienes un aperitivo perfecto para acompañar una birra bien fría.

Hoy voy a hacer unas croquetas de carne guisada que, además, son mis favoritas. Sin embargo, yo os animo a que hagáis croquetas de lo que os apetezca, tanto de carne o pesado como de verdura.

¡Vamos allá!

Croquetas de carne guisada

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Ingredientes
– 1 litro de leche
– 4 cucharadas colmadas de harina
– 100 g. de harina
– Carne desmenuzada de guiso de ternera
– 1 pizca de nuez moscada
– Sal
– Pimienta
– 2 huevos batidos
– Pan rallado

Vamos a empezar poniendo una sartén antiadherente a fuego medio con la mantequilla. Cuando se haya derretido, incorporamos la harina y la doramos para evitar que nuestras croquetas sepan a harina cruda. Luego vamos añadiendo la leche poco a poco sin parar de batir con las varillas para que no se hagan grumos en la bechamel. Una vez hayamos incorporado toda la leche dejamos que cueza unos minutos e incorporamos sal, nuez moscada, pimienta y la carne guisada desmenuzada junto con el caldo del propio guiso. Dejamos que cueza unos minutillos más.

Para comprobar que la bechamel tiene la textura perfecta para las croquetas, yo suelo coger una cuchara de palo y hacer una ralla de lado a lado de la sartén, dividiendo la farsa en dos. Si ambos lados de la bechamel se unen rápidamente, hay que dejar que reduzca un poco más pero si, por el contrario, tarda unos segundos en unirse significa que la bechamel ya está lista.

Una vez esté la masa de las croquetas preparada, la dejamos enfriar para poder modelar las croquetas con facilidad.
Ahora ha llegado el momento de dar forma a las croquetas, enharinarlas y pasarlas por huevo y pan rallado. Las freímos a fuego fuerte para que el pan rallado se dore y quede crujiente.

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Aunque las croquetas resultan un pincho clásico, no tienes por que presentarlo simplemente en una bandeja. Yo, en esta ocasión, las he hecho pequeñas y las he colocado en unas cucharitas de presentación sobre un alioli ligero. Ya sabéis que en cuestión de emplatados… ¡¡¡¡¡La imaginación al poder!!!!

¡Disfrutadlas!

¡Qué aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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