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Bocadillo de calamares de Arola. (Madrid, Madrid, Madrid…)

¡Hola gamberros! Las escapadas a Madrid siempre han supuesto un chute de vitalidad y de creatividad para mí. Visito a mis amigos, nos ponemos al día, vivimos la ciudad y respiro el aire cargado de oportunidades de la gran metrópolis. Cuando llego a Iruña, traigo la cabeza y el corazón cargado de tres sentimientos muy diferentes: Añoranza, creatividad y una vitalidad desbordante que apenas puedo contener. La añoranza se debe a que sé que tardaré un tiempo en volver a ver a mis amigos, la creatividad es algo que siempre me inspiran los viajes y las ciudades con encanto y la vitalidad surge de un coctel entre la ciudad, mis amigos y la noche madrileña.

Sin conocer del todo Madrid, la concibo como una ciudad tremendamente generosa con sus habitantes y con todo el que se acerca al abrazo de la capital. Cada vez que escapo de Pamplona para perderme en sus calles me siento muy acogido, muy arropado. Por eso, Madrid, siempre ha sido, es y será una opción en mi vida. Por todas estas razones, siempre me he encontrado en deuda con esta ciudad por lo que voy a aprovechar a rendirle un merecido homenaje gastronómico.

Cuando hablo de Madrid siempre me viene a la cabeza el bocata de calamares. ¿Puede algo ser tan sencillo y a la vez tan rico? En esta ocasión vamos a versionar el bocadillo más famoso de Madrid tomándole prestada la receta al gran Sergi Arola.

Bocadillo de calamares de Arola

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Ingredientes

  • 1 Chipirón
  • Mermelada de limón
  • Mayonesa
  • Harina de trigo
  • Harina de garbanzo
  • Ralladura de lima
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • 2 Rebanadas de pan de tinta de calamar

Vamos con un pincho-bocata alucinante. No deja indiferente a nadie. Tiene el sabor del típico bocata de calamares pero adquiere una riqueza añadida en el terreno de las texturas y, por supuesto, de la presentación.

Vamos a empezar cortando muy finamente el pan de tinta de calamar. Si os apetece usar este maravilloso pan negro, hay una receta en la sección de panes del blog. Si no tenéis tiempo o ganas no os preocupéis, coged un pan de molde de calidad y listo. Poned las rebanadas de pal entre papel plástico y los aplastáis despacito con el rodillo hasta que queden muy finas. Introducís las rebanadas de pan en el horno, previamente calentado, a 180 grados hasta que queden muy crujientes.

Mientras tanto, cortamos el chipirón en anillas muy finas, lo rebozáis en una mezcla de harina de trigo y garbanzo y lo freís en abundante aceite muy caliente hasta que estén dorados.

Para realizar el montaje, colocamos los calamares entre dos rebanadas de pan tostado. Poned entre las anillas un poco de mayonesa, ayudará a que se mantenga la forma del pincho a la par que le dará el característico sabor del bocata tradicional. Se les pone un poco de sal a los calamares y les colocamos un puntito de mermelada de limón. Ralladle un poco de lima teniendo cuidado de no llegar a la parte blanca. La lima le aporta un interesante toque extra de aroma. ¡Y ya está! ¡Lo tenéis preparado para hincarle el diente! Es una receta divertida, sencilla y con altas dosis de gamberrismo.¡jejjejej!

Pero… ¿¿¿¿A qué estáis esperando???? ¡Ya estáis todos yendo a por los ingredientes del bocata de calamares!

Haced esta receta y me lo contáis, ¿vale?

¡Qué aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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