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Panecillos de tinta de calamar (¡Muuuuuuuy negros!)

En la cocina todo es posible. Si puedes imaginarlo… ¡Puedes cocinarlo! 🙂  La primera vez que hice los panes que os voy a presentar hoy, no podía creerlo. Son absolutamente preciosos y riquísimos. Tienen una corteza fina y quebradiza y un interior esponjoso. La tinta les da un negro azabache intenso que contrasta con las semillas de sésamo… ¡Son perfectos! Se pueden utilizar para hacer sándwiches de atún, hamburguesas de pescado, para acompañar un buen salmón, como base para una tostadita de boquerones… ¡Ya estoy salivando! ¡Jejejej!

Ahora mismo estaréis pensando que, seguramente, son muy complicados de hacer. Sin embargo son realmente sencillos aunque es verdad que hay que tener paciencia. La mayoría de los panes requieren altas dosis de espera.
Bueno, gamberretes, ¿estáis preparados para hacer un poco de magia en la cocina?

Panecillos de tinta de calamar

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Ingredientes
– 500 gr de harina de fuerza
– 300 cl leche
– 1 cucharadita de sal fina
– 1 cucharada de miel
– 15 gr de levadura de panadero
– 6 bolsitas de tinta de calamar.

Lo primero que vamos a hacer es darle el color al pan. Para ello calentamos la leche sin que llegue a hervir y echamos las bolsas de tinta de calamar. Se revuelve y se deja infusionar en la leche. Se cuela y se reserva.

Cuando la leche esté aun templada, se disuelve la levadura y se le añade la sal, la miel y, por último, se le incorpora la harina y se amasa hasta que quede una masa elástica. Podéis amasarla con la thermomix o a mano. Si lo realizáis a mano os recomiendo que estéis amasándolo como 15 o 20 minutos. ¡No os quejéis hombre! ¡Así hacemos brazo! ¡jejejej!

Una vez amasada la mezcla se deja reposar cubierta de papel film hasta que doble su tamaño. Es recomendable dejarlo en un lugar cálido y sin corrientes. El tiempo de espera depende de la estación del año, de la casa, del lugar donde vivís… Yo he tenido que esperar 2 horas y media.

Una vez acabado el proceso de levado, se amasa nuevamente, se hacen los panecillos y se vuelven a dejar levar hasta que vuelva a doblar su tamaño.

Cuando haya transcurrido el tiempo necesario, se les pone sésamo sin tostar y se meten al horno precalentado a 200 grados como 12- 13 minutos más o menos. Yo los suelo dejar enfriar en una rejilla para que no se humedezca la base de los panes pero si no disponéis de una, también se pueden dejar enfriar sobre un paño de cocina. Y… ¡ya están preparados para comer! ¡Ñaaaaaam! 😛

Bueno, gamberrillos, ¿qué os han parecido los panes? Pura alquimia, ¿no? Animaos a meter las manos en la masa. Os va a encantar, es adictivo.

¡Qué aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

2 Comments

    • ¡Gracias Edorta! ¡Tienes que probarlos! Están geniales con una hamburguesa de salmón o rellenos de una ensalada de gambas y salsa rosa. ¡Ya me contarás!

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