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Cazuelica de albóndigas de pan con sorpresa de Arbizu. La XIII Semana de la Cazuelica y el Vino de Navarra.

 El viernes pasado comenzó la XIII Semana de la Cazuelica y el Vino de Navarra. Es la segunda competición gastronómica más importante de la Comunicad Foral después de la Semana del Pincho. En los últimos años los bares participantes de este concurso han demostrado que las cazuelicas también han evolucionado. La vanguardia y la tradición se funden en esta interesantísima iniciativa. El maridaje con los excelentes vinos de Navarra constituye uno de los puntos fuertes de este despliegue gastronómico.

Yo me he querido unir a esta semana del buen comer y del buen beber haciendo una cazuelica diferente, rica, divertida y que rinde homenaje a uno de los grandes productos navarros: la chistorra. En esta ocasión he escogido una chistorra de Arbizu, que tiene la denominación de origen de Navarra y que resulta un baile de sabores potentes y bien equilibrados.

Hoy, os voy a presentar una receta familiar que he modernizado, según los gustos actuales. Vamos a elaborar unas albóndigas de pan con sorpresa de Arbizu.

El vino que he escogido para maridar esta cazuelica de sabores contundentes es el crianza de Bodegas Inurrieta, Cuatrocientos. Es un vino de sabores frutales, con un toque de madera y un brillante color rojo. Simplemente delicioso.
¿Estáis ya preparados para que nos metamos en materia?

Cazuelica de albóndigas de pan con sorpresa de Arbizu

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Ingredientes para 6 personas
– 1 barra de pan de ayer
– 4 huevos
– 3 ajos
– Romero
– 1 cucharadita de levadura
– Sal
– Pimienta
– 1 chistorra de Arbizu
– Tomates maduros
– ½ cebolla
– 1 pimiento
– Azúcar
– Aceite de oliva
– 1 hoja de laurel
– 1 guindilla
– 12 huevos de codorniz
– Vinagre de sidra

Vamos a empezar realizando la masa de las albóndigas que es conveniente que reposen un poco. Rallamos el pan con un rallador gordo. Se le incorporan los huevos, la sal, la pimienta, la levadura, los ajos muy picaditos y el romero finamente picado. Se trabaja la mezcla hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Se le deja reposar el tiempo necesario para realizar la salsa de tomate.
¡Vamos con la salsa de tomate! Se cogen los tomates y se les realiza un corte en cruz en la base. Se lleva una olla con agua a ebullición y se escaldan los tomates. De esta manera se pelarán muy fácilmente.

Se pica la cebolla y el pimiento y se pocha hasta que esté transparente. Se incorpora el tomate a trozos pequeños y se le añade sal, pimienta, 1 hoja de laurel y una guindilla. Se reduce la salsa hasta que haya evaporado parte del agua. Se le quita la hoja de laurel y la guindilla y se tritura. Se pone otra vez a hervir, se prueba, y si está ácida se le añade una cucharada (o dos) de azúcar. También es un buen momento para rectificar de sal y pimienta.

Una vez está hecha la salsa, procederemos a hacer las albóndigas. Se corta la chistorra a trocitos pequeños. Con la masa de las albóndigas se hacen bolitas y se introduce un trozo de chistorra en el interior. Es una mezcla bastante difícil de trabajar porque resulta muy pegajosa pero merece la pena el esfuerzo cuando el resultado es tan atractivo. Intentad hacer las bolitas pequeñas porque al freírlas suflan un poco.

Se fríen en aceite muy caliente y se reservan en un plato con un papel absorbente para evitar el exceso de grasa. Luego se echan en la salsa de tomate y se dejan cocer 5 o 6 minutos. La chistorra va soltando su grasita que impregna el interior de las albóndigas y al morderlas es un festival de sabores.

En un cuenco, se echa un buen chorro de vinagre de sidra. Se abren los huevos de codorniz y se depositan en el bol.Por otro lado, se lleva una cazuela con agua a ebullición. Una vez el agua esté a punto se le da vueltas con una cuchara de manera que se cree un pequeño remolino. Se van echando los huevos sobre el agua. Una vez que esté la superficie blanca los sacamos muy delicadamente con una espumadera y los ponemos en un cuenco de agua con hielo (baño invertido). Los huevos deben quedar cuajados por fuera y con la yema líquida. Se les retiran las barbas blancas para que queden bien redonditos.

Las albóndigas se presentan en una cazuelita son abundante salsa de tomate y se coronan con 2 huevitos de codorniz escalfados.  Ya veréis como vais a flipar con el resultado. Ahora solo queda llamar a los colegas, sacar las cazuelicas de albóndigas acompañadas de una botellita de Cuatrocientos y… ¡a disfrutar!

¡Qué aproveche gamberros!

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Salt&Pepper

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